Un repaso a la historia, vida y tradiciones de nuestros antepasados.

12 de enero de 2020

Notas sobre el sistema electoral español en el siglo XIX

Fue con las Cortes de Cádiz y la promulgación de la Constitución de 1812, la conocida Pepacuando se plantó la semilla de la España moderna y de un sistema “democrático” con todas las comillas y reservas que nos podamos imaginar
Las Cortes reunidas en Cádiz, el único territorio peninsular no ocupado por las tropas francesas de Napoleón, se dedicaron durante varios meses a dar forma a lo que se pretendía fuese una nación moderna. Pero tampoco nos llevemos a engaño, no se pretendía dinamitar con una revolución burguesa la estructura de poder como había sucedido dos décadas antes en Francia. Predominaban entre los diputados llegados desde todas las provincias peninsulares, de América, e incluso uno de Filipinas, lo que hoy denominaríamos conservadores. No faltaba la nobleza, el clero y afines a la monarquía.  Sin embargo, pese a ello, se había llegado al convencimiento general que las cosas debían cambiar.
Promulgación de la Constitución de 1812 (Salvador Viniegra)
El sistema liberal nacido en 1812 partía desde cero desarrollándose, no sin dificultades, entre los que lo consideraban corto y lento, y los que les parecía demasiado liberal. Se hubo de enfrentar a las lógicas reticencias de Fernando VII, todopoderoso monarca absoluto que se resistía a enterrar el Antiguo Régimen pese a que entre 1812 y 1814 diera apariencia de acatarlo.

No vamos a extendernos en todo lo que vino a continuación pues ya habrá ocasión de abordar cada etapa y como se vio desde una pequeña localidad de la serranía de la todavía inexistente Rioja.
Se alternaron periodos liberales y absolutistas. Un golpe de estado del propio Rey dio paso a un nuevo periodo absolutista (1814-1820), el pronunciamiento de Rafael del Riego en Cabezas de San Juan con las tropas que iban a sofocar la rebelión independentista americana dio paso al Trienio Liberal (1820-1823), la entrada de los 100.000 hijos de San Luis franceses y la vuelta del absolutismo en la Década Ominosa (1823-1833).
Con la muerte de Fernando VII en 1933 se habría el problema sucesorio al no tener hijo varón y dejar una niña de tres años, la futura Isabel II. Los liberales tomaron la causa de Isabel frente al partido absolutista que lo hacía por su tío Carlos Mª Isidro. La victoria de los primeros en la Guerra Carlista (1833-1840) supuso la instalación definitiva en España de un sistema liberal, nuevamente con todas las reservas que podamos poner.
Como ya se había establecido en Cádiz, la soberanía residía en la Nación y la potestad de hacer las leyes residía en la Cortes con la Reina. Pero, al igual que recientemente en un famoso juicio en el que estuvo involucrada cierta persona de la Casa Real uno de los testigos dijo aquello de que lo de “Hacienda somos todos” era un simple recurso publicitario; el que redactó lo de que la soberanía reside en la Nación debía estar pensando en algo similar.
La preconizada igualdad de todos ante la ley, excluía a la inmensa mayoría de la población del sistema electoral en un sufragio censitario y capacitario. Solo tenían derecho a votar y ser elegidos aquellos que declarasen un cierto nivel económico en base al pago de impuestos o aquellos que por su profesión u oficio se determinaba merecedores de tal condición: médicos, abogados, clérigos,…
No vamos a entrar aquí en las disquisiciones de por qué se negó este derecho a la mayor parte de las personas, si fue por facilitar el control del proceso en aras del beneficio de ciertas clases sociales, o por el verdadero convencimiento de que una población mayoritariamente rural y analfabeta no sería capaz de discernir y elegir con acierto.
Valga de ejemplo que la elección de los diputados de las primera cortes de Isabel II de 1834 en base a un Decreto de urgencia por no existir ley electoral, el censo nacional lo componían solo 16.000 personas. Las condiciones exigidas por la nueva Ley de 1836 ya lo elevó a 65.000, aun así era solo el 0,50% de la población total. Se sucedieron las elecciones, siempre referidas a Cortes ya que el tema municipal todavía no se había planteado. Se sucedieron las leyes, pero el problema continuaba. En 1846 se elevó de 200 a 400 reales anuales para poder ser elector lo que restringía todavía más el censo.
La verdadera evolución, o más bien revolución del sistema electoral llegará con la llamada Revolución Gloriosa de septiembre de 1868 que acabó con el derrocamiento y exilio de Isabel II. Una de las promesas del nuevo Gobierno Provisional, del que un joven torrecillado Práxedes Mateo Sagasta era su Ministro de Gobernación, era la instauración del Sufragio Universal. España se unía así a la ola europea de países como Francia, Alemania, Suiza o Dinamarca que lo habían adoptado desde 1848. Cualquier varón español mayor de 25 años podía participar libremente en los procesos electorales entre los que se incluían, esta vez sí, las elecciones municipales.
Gobierno Provisional de 1868 (Sagasta, 1º izq. pie)
Alegoria Revolución Gloriosa (1868)

Pero la aventura y reformas del nuevo Gobierno y la nueva monarquía constitucional de Amadeo I de Saboya terminaron con la rápida salida con pies en polvorosa del joven Rey rumbo a Italia. Se votó en Cortes la instauración de una frenética, caótica y corta República que en 11 meses contó con cuatro Presidentes y acabaría con un golpe de estado de Manuel Pavía entrando con militares y Guardia Civil en el Congreso cuando se pretendía elegir a un quinto Presidente tras la dimisión del anterior por la pérdida de una cuestión de confianza. En 1981 en plena sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, Antonio Tejero intentaría algo similar. Quién sabe si la inspiración le había llegado de un siglo antes. La Presidencia-Dictadura del general Serrano, que estaba metido en todos los saraos y bandos desde hacía décadas, acabó igualmente con otro golpe de estado que trajo la vuelta de los Borbones en la persona de Alfonso XII hijo de la reina exiliada. La breve aventura del Sufragio Universal había durado el corto periodo de 1868 a 1874 y pasaría a la historia como el Sexenio Democrático.
Pero no nos llevemos a engaño por la terminología ya que el sistema estaba manipulado desde el principio con los procedimientos fraudulentos que estarán presentes durante todo el siglo XIX y comienzos del XX.
Sagasta como un trilero jugando con el sistema electoral
Revista La Carcajada. 12 de abril de 1871

La Restauración borbónica trajo el turnismo o alternacia pacífica pactada entre los conservadores de Antonio Cánovas del Castillo y los progresistas de Sagasta. Desde el principio se estableció la vuelta al sufragio censitario y a un sistema caciquil del control del escaso electorado con derecho al sufragio activo y pasivo sobre todo en el mundo rural y pequeñas ciudades donde era más fácil llevarlo a cabo.
Ley electoral de 26 de junio de 1890
Pese a que el sistema funcionaba bien una ola democratizadora atravesaba Europa. En ese contexto, el retorno al sufragio universal fue más el resultado del cálculo político que de las convicciones democráticas. Sagasta lo aceptó para mantener unido al partido liberal y evitar una escisión de los sectores más progresistas, y desde los conservadores se asumió con la tranquilidad de que la Monarquía no perdería sus prerrogativas y la constatación de que podía continuar siendo manipulado desde el Gobierno. Así se promulgó la Ley de 26 de junio de 1890 que por primera vez permitía el voto a todo varón mayor de 25 años.
Pese a la teórica universalización del sufragio, los partidos del Turno no renunciaban a método que tan bien les estaba funcionando y se aseguraron de que así continuase. Muchas veces el control directo del electorado no era suficiente por lo que se había de recurrir a un amplio abanico de alternativas: el voto de fallecidos, que misteriosamente resucitaban en vísperas de los comicios; la eliminación del censo de votantes confesos rivales por motivos dispares; la compra directa del voto por una cantidad económica; coacciones para obtener un jornal al servicio del señor posteriormente y la más burda, el conocido como pucherazo o cambio sin rubor alguno de la urna completa llena de papeletas por otra con el resultado establecido.
Esto decía un libro de la época sobre el sistema electoral español:

“los individuos, unas veces por ignorancia, otras por mala voluntad, apelan a todos los medios para alcanzar la victoria en las campañas electorales, desde el uso de recursos tan groseros como las comilonas y francachelas, o tan criminales como el cohecho o el soborno, hasta el empleo de aquellos otros que sirven de aguijón al interés, al egoísmo, a la vanidad o al amor propio, todos se utilizan sin escrúpulo por los candidatos y sus agentes y todos se aprovechan sin remordimiento por los electores… si hemos de dar crédito a los datos reunidos hace cuatro años por los representantes de Inglaterra en el Continente por encargo de su gobierno, resulta que los dos países en que la inmoralidad de electores y candidatos es mayor son Hungría y España, y los dos en los que el poder ejecutivo interviene más de un modo ilegal y abusivo en las elecciones son Portugal y España. ¡Qué honor para nuestra patria el figurar a la cabeza de ambos aspectos!”
Revista satírica
 

Todo el mundo sabía el funcionamiento del sistema y ambos partidos lo aceptaban abiertamente pues en la siguiente ocasión serían ellos los beneficiados. Muestra de esta hipocresía política está en la Ley de 1907 que establecía que en aquellas circunscripciones en las que sólo había un candidato, siendo las condiciones para presentarse casi imposibles para la mayoría de la población, se le proclamaba automáticamente. 
Este sencillo artículo eliminaba de un plumazo la posible competencia electoral de tal modo que con un sencillo pacto entre partidos se aseguraba el único diputado de la circunscripción. De este modo hubo elecciones en las que la mitad del Congreso se eligió directamente sin dar posibilidad a la población de pronunciarse.
Revista satírica, los muertos se levantan a votar.

Más tarde vendría la crisis de este sistema agotado y superado por una Sociedad más plural, madura y formada que demandaba cambios en el sistema de representación. El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera auspiciado por el propio rey Alfonso XIII acabó con el Sufragio Universal y a la postre con la propia monarquía. 
La Constitución de 1931 de la II República reconoce el derecho del sufragio universal, y esta vez sí, también el femenino. Será en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933 cuando las mujeres ejerzan en España por primera vez el derecho al voto y por lo tanto, podamos decir que, por primera vez existió en España un Sufragio Universal igual, directo y secreto para todos sin distinción de sexo, riqueza, trabajo, clase social o cualquier otro tipo de discriminación.
Sirva este somero repaso general al sistema electoral español del siglo XIX como base para situar en su contexto cronológico las próximos artículos que traten sobre los distintos procesos electorales dedicados específicamente a Torrecilla en Cameros que puedan aparecer en este blog.

28 de diciembre de 2019

¿El Kaiser Guillermo II en Torrecilla en Cameros?



Durante décadas, tal día como hoy festividad de los Santos Inocentes, era frecuente la aparición de noticias de diversa índole en los medios de comunicación a cual más inverosímil, tratando de sorprender y llamar la atención del curioso lector e incluso de pasar desapercibida entre los más crédulos. No se trataba de noticias de relleno escondidas en páginas interiores, más bien se anunciaban en primera página de los medios escritos incluso en los titulares de los medios audiovisuales.

Todavía recuero cuando era niño aquel día como hoy en el que el informativo del Servicio Territorial de TVE en La Rioja abría con el inicio de la ejecución de las obras del Metro de Logroño. El corte televisivo incluía a dos operarios, pico, pala y botijo en mano, abriendo una zanja en plena calle logroñesa. O aquella en que el gran Fernando Romay, pívot del Real Madrid de baloncesto con 2,13 metros de altura y más de 140 kg de peso, aparecía en pleno informativo montado en un “pobre” caballo diciendo cambiar las canchas por las carreras en el hipódromo.

Hay diversas teorías sobre cuándo empezó la tradición, porqué el 28 de diciembre, si tiene que ver con la conocida matanza de niños en tiempos de Herodes o con la festividad romana de las Saturnalias en las que la broma y el intercambio de roles estaban permitidas por unos días y en las que no vamos a entrar por no ser el tema.

Hoy en día, se lleva lo políticamente correcto, los medios de información consideran que incluirlas merma la credibilidad del resto de la información y, lo que es peor, la cruda realidad nos da muestras a menudo de superar estas noticias por absurdas que sean. De este modo la tradición ha ido menguando en las últimas décadas quedando prácticamente entorno a las redes sociales y relaciones personales.  

Sobre cuándo comenzó esta costumbre en la prensa escrita no hay fechas exactas, pero sirva de ejemplo la siguiente noticia aparecida un 28 de diciembre de 1907 en un periódico tan conservador como el ABC, y en un asunto tan serio como la sede de la Soberanía Nacional, para mostrar cómo incluso los más serios se unían a lo que hoy denominaríamos “fake news” (noticias falsas).


  
ABC, 28 de diciembre de 1907




























El 28 de diciembre de 1924 aparecía en el periódico La Rioja la noticia de la que nos hacemos eco aquí. En la crónica remitida el día anterior por el corresponsal local se mencionaba la aparición de un misterioso aeroplano sobre las cimas de El Serradero que hubo de realizar un aterrizaje de emergencia en los terrenos de Campopo. Hasta el lugar se trasladó parte del vecindario viendo apearse del avión a tres misteriosos personajes con indumentaria y lenguaje extranjeros.

Gracias a la labor del médico local Fausto Hernández, pudieron comunicarse con los visitantes haciendo notar ser originarios de Alemania y que el aterrizaje se debió a una avería mecánica. Con la intervención del joven Jesús Fernández con conocimientos en mecánica aeronáutica de su servicio militar, se puedo solventar el problema provisionalmente hasta el día siguiente en que partirían hacia Logroño para solucionar el tema definitivamente.

Hasta aquí una simple noticia curiosa en un pueblo serrano poco acostumbrado a ver sobre sus cielos este tipo de aeronaves. Pero continúa la noticia afirmando que a tenor de la apariencia física, no dudan ni el medico local, ni el corresponsal (que sólo sabe de ello por la información facilitada por el doctor) en que tan ilustre pasajero se trataba del mismísimo exKaiser de Alemania, Guillermo II que hubo de aterrizar de emergencia por la avería y las nieblas de aquel día.

Pese a la fecha, el título y su contenido, no parece que se trate de una inocentada del periódico o corresponsal local, pero queda a criterio del lector de este blog aportar su opinión personal.

La Rioja, 28 de diciembre de 1924 (I)

La Rioja, 28 de diciembre de 1924 (II)



….mañana desvelaremos la respuesta.

El mismo día se publicaba la crónica del corresponsal de Nájera haciendo observar también la admiración que en la ciudad del Najerilla había ocasionado el aeroplano y como tras sobrevolarla se perdió sobre las cumbres de El Serradero, sin duda dirección a Torrecilla.

Difícilmente los dos corresponsales se podían haber puesto de acuerdo en la noticia por lo que podemos asegurar la veracidad de la información, no así la correspondencia del piloto con tan ilustre emperador alemán.




22 de diciembre de 2019

Torrecilla defiende su patrimonio: un motín popular a cuenta de unas obras de arte


El martes, 4 de noviembre de 1890, se presentaba en Torrecilla un presunto monje del monasterio de Santa María de Valvanera con las intenciones de llevarse para su cenobio un retablo del antiguo convento de San Francisco y una talla de la Virgen que estaban en la parroquia de San Martín. Las horas tan intempestivas de madrugada y la premura en la actuación hicieron dudar al sacristán pese a indicar que eran órdenes superiores del Señor Obispo de Calahorra Don Antonio Mª Cascajares. Esta sospecha le hizo negarse a tal pretensión si no mediaba orden del cura párroco partiendo de inmediato para alertarle del suceso.

No amilanó el hecho al monje que sin perder tiempo, y con la ayuda de dos vecinos, cogió con lo que venía buscando refugiándose en casa de Tomás Tejada (debe ser Tomás Sáenz de Tejada Salazar, único que concuerda nombre y apellidos en el censo de 1890).

La cosa debió ir caldeándose con el transcurrir de la noche y la madrugada. Podemos visualizar a los torrecillanos alrededor de la mencionada casa para impedir que se llevasen su retablo y la talla de la Virgen. Avisado el Alcalde, este reunió al Concejo decidiendo telegrafiar de inmediato al obispado en Calahorra para ver la veracidad de las supuestas órdenes.

Ciertas o no las órdenes, y visto el revuelo montado en el pueblo, el Obispo indicó “se cumplieran los deseos del pueblo”, dando el vecindario los correspondientes vítores de alegría. Se organizó una procesión improvisada acompañada de música de panderetas con la imagen de la Virgen para devolverla a su retablo en la iglesia de San Martín.

Se hizo notar días más tarde a Torrecilla que le había llegado una información al Obispo que el pueblo quería desprenderse de esos bienes y en consecuencia obró. Cierto o no esta afirmación, o sea una mala excusa de aquel al que le han pillado en plena faena, sirva esta noticia aparecida en La Rioja el 7 de noviembre de 1890 como muestra de cómo Torrecilla defiende su patrimonio atesorado por el esfuerzo de sus habitantes durante generaciones.

Del supuesto monje nocturno nunca más se supo, debiendo salir con pies en polvorosa dirección Logroño en cuanto las circunstancias y los torrecillanos se lo permitieron.

La Rioja, viernes 7 de noviembre de 1890






16 de diciembre de 2019

Astola (II)


Significado y Origen

Astola es un apellido toponímico, es decir derivado del nombre de un lugar, con origen en el barrio homónimo Astola de la anteiglesia vizcaína de Abadiano (en euskera y oficialmente desde 1983, Abadiño).

Las Anteiglesias son una institución típica vasca similar a la Parroquia gallega o asturiana. Tiene su origen en las comunidades que se organizaban alrededor de una iglesia y tenían como órgano de gobierno la asamblea de todos los vecinos que se celebraba en concejo abierto en el pórtico o atrio de la iglesia parroquial de donde procede el término.

En Vizcaya esta institución básica se consolida al crearse las Juntas Generales, que son las reuniones de los representantes de las diferentes anteiglesias de un territorio dado. Esta institución gozaba de una muy amplia autonomía respecto a los órganos de gobierno del Señorío rigiéndose por el derecho foral en vez de los fueros particulares de villas y ciudades. La responsabilidad del gobierno correspondía a la asamblea de vecinos, la cual era presidida por un fiel síndico y procurador general, que adoptaba como representación de la autoridad el chuzo o lanza de la anteiglesia. El fiel ejercía el cargo por un periodo de tiempo determinado, normalmente un año, y representaba a la anteiglesia en las juntas de la merindad correspondiente. Las anteiglesias estaban divididas en cofradías que correspondían a sus barrios.

Etimológicamente Astola es vocablo de origen vascuence formado por la agregación de AST-OLA. El prefijo AST- puede provenir de Asto (burro) o Atxa (peña en vizcaíno) mutando a Axt y Ast. El sufijo -OLA se puede traducir como “ferrería” aunque también como “lugar o chabola”. Aparece en apellidos como Olazabal, Olabarría u Olasagasti. De todo ello podemos interpretar la etimología de la palabra Astola como: la ferrería o la chabola o el lugar del burro, o de la peña.

Casualidad o no en este significado etimológico, Abadiño desarrolló desde el siglo XVI una importante industrial de elaboración de hierro en las ferrerías de sus barrios, entre ellas, la de Astola, Esterripa, Lebario, Muncháraz, Murueta y Traña, funcionando alguna de ellas hasta bien entrado el siglo XIX.

La Anteiglesia de Abadiano comprendía históricamente siete cofradías o barrios: Gaztelua, Gerediaga, Mendiola, Muntsaratz, Sagasta y Traña-Matiena; a los que se añadían otros núcleos poblacionales que no llegaban a tal entidad: Astola, Lebario, Irazola, Murueta y Amaitermin.

Los representantes de la anteiglesia ocupaban el asiento y voto número 1 de las Juntas de la Merindad de Durango (antigua organización política en la que se organizaban los municipios de la comarca vizcaína del Duranguesado, también llamado Condado de Durango o Tierra de Durango), que se celebraban desde antiguo junto a la casa torre de Muncháraz. Luego pasaron a la ermita de san Salvador de Guerediaga. Delante de ella se levantaba una cruz de piedra y 12 mojones en círculo que servían de asiento a los representantes de las  anteiglesias que componían la Merindad.
 
Campa Foral de Guerediaga

En 1576 la Merindad de Durango adquiere la casa Zubiaur de Astola y se instalan allí sus dependencias. En ella tenía la residencia el Teniente Corregidor, se celebraba su audiencia para impartir justicia asistido por doce escribanos y un aguacil y estaba la cárcel pública, además del resto de servicios de la Merindad.

Después de la abolición de los fueros se usó como residencia de maestros de escuela y al final quedó en desuso. Hoy día, ya restaurada, es sede de diversos organismos y asociaciones.

Casa Zubiaur de Astola, Abadiano(Vizcaya)


El apellido hoy: estadísticas

El Instituto Nacional de Estadística (INE) mantiene actualizados cada año las estadísticas de los individuos por cada apellido según las provincias de nacimiento o de residencia. Los datos que se indican a continuación han sido extraídos de la página web de dicho Instituto en base al Padrón Continuo de Población de fecha 1 de enero de 2018. Todos los datos hacen referencia a las provincias de nacimiento de los individuos en los que por secreto estadístico hay más de 5 personas con dicho apellido.

Según estos datos, el apellido Astola ocupa el puesto número 11.952  por su frecuencia en España, siendo un total de 284 personas las que poseen dicho apellido en primer lugar y 298 en segundo.

La siguiente tabla muestra los datos pro provincias ordenados por la frecuencia del primer apellido.

Provincia
Apellido 1º
Apellido 2º

Total
Total
Álava
50
0,219
10
0,021
La Rioja
46
0,168
80
0,292
Vizcaya
75
0,075
71
0,071
Albacete
12
0,025
10
0,021
Sevilla
40
0,021
31
0,016
Guipúzcoa
12
0,019
21
0,033
Huelva
9
0,018
5
0,010
Cádiz
8
0,006
5
0,004
Madrid
18
0,004
7
0,002
Barcelona
5
0,001
12
0,003
Total
284
0,006
298
0,006
 Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). 01/01/2018

Igualmente es muy ilustrativo el mapa que proporciona la misma página Web que nos da una visión rápida de los datos anteriores.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). 01/01/2018

De la observación del mapa de distribución provincial de los individuos y los valores numéricos listados en la tabla contigua, podemos sacar dos claras conclusiones. En primer lugar corroborar sin lugar a dudas el origen toponímico del apellido Astola según hemos visto en el punto anterior entorno al barrio de Astola de Abadiño (Vizcaya). De este modo la mayor concentración de individuos se produce en el territorio de Vizcaya seguido de la vecina Álava.

Como segunda conclusión, podemos observar que fuera del País Vasco y obviando Madrid y Barcelona, hay dos zonas que llaman la atención por el reseñable número de individuos apellidados Astola que han nacido en ellas. Sorprende La Rioja que duplica el porcentaje de la provincia originaria del apellido, Vizcaya. También Sevilla, Cádiz y Huelva presentan cifran significativas al otro lado de la península.

La explicación de este fenómeno vendrá dada en próximas entregas de este capítulo dedicados a los individuos de mi familia Astola que en gran medida son los responsables últimos de este hecho debido a la emigración en épocas pasadas. Estos aventureros recalaron primeramente en los Cameros riojanos para, en siglos posteriores, sus descendientes emigrar a tierras andaluzas formando las ramas familiares de Astola en estas provincias.

Linajes e Historia

Poco o nada podemos decir en este apartado en relación a personajes ilustres que hayan ostentado este apellido en épocas pasadas. Si a día de hoy, con una población española rondando los 44 millones de personas, tan sólo constan algo menos de 300 personas con este apellido; nos podemos imaginar en plena Edad Media y el comienzo de la proliferación de los apellidos, con una estimación de entre 5 o 6 millones de personas, serían unas pocas decenas los individuos apellidados Astola.

Con este bagaje y un entorno rural, agrícola y ganadero, difícilmente constan en los libros de historia antiguos personajes con este apellido autores de hechos o circunstancias relevantes en sus vidas que merezcan figurar en ellos. Pero esté seguro el lector que cinco siglos dan para mucho y para bien o para mal, encontraremos personajes dignos de traer a estas páginas.